jueves, 26 de noviembre de 2015

XLV- Bajo las estrellas

La isla  misteriosa que exploramos
El ingeniero Ciro Smith y yo,
bajo el cielo estrellado de las noches
de un verano lejano de Son Pont.
Los nombres de los astros: la Polar,
 Altair, Aldebarán, la Osa Mayor…
El mundo de nuevo reinventado
por un hombre llamado Robinsón,
Adán de un improbable paraíso.
Ned Land atacando con su arpón
la recia coraza del Nautilus;
se oye "Tocata y Fuga en  Re Menor".
sentados en cubierta,  el Capitán
nos narra una  aventura. El  resplandor
de  un cigarrillo ardiendo en la penumbra.
Los ecos en la selva de un tambor.
No son sólo memoria de novelas:
son una evocación del narrador.

Ángel Sarroca

26-novembre-2015

domingo, 27 de septiembre de 2015

XLIV- Salve, Roma (Elegía por España)

Salve, Roma,
 madre de ilustres naciones europeas,
que a los hombres altivos de estas tierras
unciste a la suerte de tu historia
en una misma  Hispania,
fundiendo en un crisol de siglos
las almas de unos pueblos orgullosos
que alearon en un solo bronce sus destinos.

Mira Roma las gestas de tus hijos:
Ocho siglos exigió a nuestros mayores
que la España malograda con los godos,
tornara a ser romana toda entera,
en único latido.

Su alma siempre fue  en la mar plus ultra:
Más allá de los puntos cardinales.
Las galeras que surcaron hasta el Asia
el mar de los latinos,
con barras de oro y gules  en sus jarcias,
mostraron en el ponto su dominio.

La roda de sus naves
ha abierto estelas nuevas en los mares,
que todas las naciones han seguido;
y ha alumbrado su vientre generoso,
Españas nuevas con sangre de sus hijos.

El mundo es hoy esférico
 porque  audaces y avezados, sus marinos,
llevaron sus pendones a poniente;
y en demanda de la ruta hacia el ocaso,
volvieron  diezmados por oriente.

Recuerda Roma, la sangre de sus hijos
derramada en los cinco continentes,
y en los puentes de miles de navíos.
Murieron defendiendo su bandera
soñando con la paz  que legarían
a  todas las Españas venideras.

Y si hoy todos sus hombres son iguales,
sin  que  nobles y caciques les opriman,
ni fueros que establezcan privilegios,
si hoy todos comparten  tu hidalguía,
el precio no fue escaso:
Cien años de luchas fratricidas
 regaron  la tierra en que ha brotado
la paz que florece en nuestros días.

Pero hoy escucha Roma esta elegía
al triste son de mis acordes funerarios:
Llora porque los hijos de tus hijos
que ayer apenas se abrazaban como hermanos,
se miran ahora insensatos  como extraños,
y se llegan a odiar como enemigos.
Solloza por tu herencia malgastada,
por esta generación  necia e impía,
que menosprecia el legado de su historia,
y pone fin al ciclo de sus días.
Se agosta hoy  sin remedio su energía;
porque ya  se aproxima la guadaña,
Que ha  de segar sus últimas espigas.

¿Habré de ver nuestro solar despedazado?
He de aguardar  al ocaso de mi vida
sintiéndome extranjero en todos lados?
Tal vez existan aún entre nosotros
la clase de hombres artífices de sueños
que un día te forjaron;
aquellos que nunca se rindieron:
Bastará con que quede al final otro Pelayo
para que brote de nuevo en sus cenizas
Tu tronco tres veces milenario.

Ángel Sarroca

27 de  septiembre de  2015

lunes, 3 de agosto de 2015

XLIII-Todo lo que he sido

fui Cyrano valiente y fanfarrón,
con las damas romántico y cabal,
modernista tardío con la pluma,
al florete adversario sin rival.

Quijote, postulante de una orden
 ya extinguida de andantes caballeros,
paladín de batallas sin fortuna
vencido por gigantes y hechiceros.

 Fui Ulises navegando por el ponto,
argonauta sin astro al que seguir,
capitán en la mar con quince años,
pescador como The Old Man and the Sea.

Laertes hortelano en su alquería
frondosa, por  su mano cultivada,
o Fray Luis que compuso hermosas liras
con palma encallecida por la azada.

Aprendiz entre  cortos de horizontes
de una sabiduría ya perdida;
creyente frente agnósticos sumidos
en un Matrix virtual y  sin salida.

Anónimo Vitruvio de  mi siglo,
que traza una estructura  en  el espacio
y absorto en el fractal de una pantalla
musita un inmortal verso de Horacio.

insurrecto en un mundo postmoderno;
romano  que entre  bárbaros del Rin
por leer en su  lengua al  gran Virgilio
no fue nunca capaz de  hablar  latín.

He sido todo eso  y mucho más.
Lo que he de ser mañana está aún velado:
Patriarca, campesino, Robinson,
extranjero en mi patria o sublevado.

Escéptico y creyente hasta  la muerte,
sediento de saber mientras palpite,
y después sólo Lázaro esperando
a que Aquel que me creó me resucite.

Ángel Sarroca

3 de agosto de 2015

sábado, 27 de junio de 2015

XLII- La vida desnuda

Pasan los días,
con sobrio bastimento de pesares,
preñados de vivencias que se escapan
sin ceder ni un instante a la nostalgia.

Vuelan los días
como  las secas hojas de un hayedo,
pisándose los unos a los otros,
fugaces frente al cierzo en el otoño

Y al final,
 el árbol se presenta en su substancia,
desnudo de ornamentos pasajeros,
dejando en evidencia el tronco escueto.

Y al final,
cuando el tiempo mis días va arrancando,
 lo que queda es la  esencia de la vida
revelando en su centro un nudo enigma.

Ángel  Sarroca
27-6-2015

sábado, 21 de marzo de 2015

XLI- Silencio

Que terminen la música y las danzas;
que se quiebren la cítara y el arpa
y hasta  se olvide mi memoria misma
 de cualquier melodía que guardara.
Que concluyan discursos y elegías,
y toda voz se extinga y enmudezca;
y aun el canto en la fronda de las aves,
 el balido del cordero en la dehesa
y el ladrido del perro se contengan.
Que acallen  sus chasquidos la cigarra,
 y el  zumbido en su vuelo las  abejas.
Que se apague el rumor entre los árboles
en los bosques, al soplo del embate,
y hasta el suave murmullo en los trigales
mecidos al empuje de los vientos;
que hoy el sordo fragor de los océanos,
la cadencia  de las olas en la playa
y el goteo de la lluvia se contengan;
que al rayo  deje de seguir el trueno,
 que al fuego  no se escuche crepitar,
y aun el mismo pensamiento se suspenda:
necesito sosiego, nada más.
Que el arrullo del sosiego aquiete el alma
cerrados los ojos en silencio,
llorando tras los párpados en paz.

Ángel Sarroca
21-Marzo-2015

lunes, 26 de enero de 2015

XL- A un ángel


Fue una cálida brisa en enero,
como el roce de un ángel que pasa,
y que deja una herida  en el alma.

Fue una estrella fugaz  en cielo,
como el único acto de un  drama
relatado en tan sólo  una plana.

Como el leve suspiro de un beso,
como luz que se enciende y se apaga,
como chispa que enciende una llama.

Fue una fría mañana de invierno,
frente a un muro de mármol cubierto,
y un abrazo bañado de  lágrimas.

Ángel Sarroca
26-01-2015

lunes, 12 de enero de 2015

XXXIX- Con vosotros


 
 

"Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin de los tiempos"
(Mt 28,20)

 

 



¿No me ves? Yo recorro a tu lado la vida,
cuando vas de camino a Emaús afligido,
cuando vuelves eufórico  a dar a los tuyos la buena noticia.
¿No me ves? Yo te espero a diario en silencio escondido
deseando escucharte y sanar tus heridas,
deseando ofrecerte esperanza  y cobijo.
deja a un lado rutinas, agobios y  prisas
y reposa  tan sólo un momento callado conmigo.
¿No me ves?  Yo quisiera también que con tu compañía
aliviaras mis llagas, mi frente ceñida de espino,
el dolor de mis manos clavadas, mi sed infinita
y la angustia y la pena de anoche a los pies del olivo.
No me ves? Allí  estoy en el hombre al que ofreces  comida,
cuando das de beber al sediento, al desnudo vestido
y consuelas al triste y doliente con tu compañía;
porque yo estoy contigo;
porque todos los días,
aliviando tu cruz y tu carga a tu lado camino.

Ángel Sarroca
1/1/2015

sábado, 13 de diciembre de 2014

XXXVIII- Ítaca


 












Yo quisiera que ahora  que aún eres joven,
comprendieras lo que es la nostalgia de Ítaca;
porque yo que soy viejo y te llevo ventaja
he buscado en la mar la mitad de mi vida.
Siempre habrá quien te diga que sólo es un viaje,
con escalas felices en nuevas bahías;
que atesores coral, madreperla y perfumes,
y disfrutes a fondo, sin miedo y sin prisas.
Cantarán las sirenas sus dulces romanzas,
y Calipso querrá retenerte en su isla;
te darán a probar de las flores del loto,
procurando que olvides que tienes familia.

Puede ser que tú mismo termines dudando
de que en Ítaca esté todo aquello que ansías,
o que pienses que es sólo el fulgor de una idea;
al contrario, no hay isla más cierta y más viva,
ni lugar en la mar en que ser más dichoso;
está cerca de ti; donde todos los días,
cuando acaban tus triunfos, tus luchas y logros,
siempre amante te espera tu esposa querida.

Ángel Sarroca
12/12/2014

sábado, 20 de septiembre de 2014

XXXVI- Son Espases














 En vano guarda el tiempo irrefrenable
 frondoso  todavía  su jardín,
 inútil ya  memoria del pasado:
 el umbrío cañedo de bambúes
color del oro viejo; las carreras,
 techadas de una pérgola florida;
el verde estanque, con sus verdes pinos,
 y el jazmín siempre blanco y perfumado
 en la reja de un amplio ventanal.

En vano hurtan al tiempo la mirada,
tras estos viejos muros, hoy vacías,
las que otrora de vida rebosantes
fueron sus estancias luminosas:
el  gran salón que apenas alcanzaba
en invierno a templar la chimenea,
la biblioteca, con sus mil tesoros
en largos y repletos anaqueles;
la sala del piano, siempre oscura,
y sus dos confortables otomanas,
o el amplio  refectorio con la  mesa
y sus cincuenta sillas, que albergaba
a tres generaciones cada día.

No os engañéis: Aquella añeja casa
dejó hace mucho tiempo de estar viva;
Su Historia, y esas otras, las historias
quizá insignificantes que  encerraba,
ya no habitan tras esas piedras yertas.
En sus paredes nudas reverberan
pisadas que en el alma no despiertan
eco alguno. La  que tuvo existencia,
aquella en la que fuimos  ayer niños,
perdura para siempre en ese mundo
de las ideas puras y perfectas;
palpita en los recuerdos conservados
(acaso ya  en verdad apenas sombras)
guardada eternamente por aquellos
tras los que  se cerró un día el portón
de nuestra infancia y de una antigua era.


Ángel Sarroca
20/9/2014

viernes, 9 de mayo de 2014

XXXV- Delirio


Desde lo alto de un árido risco tajado a los mares
he extendido mis brazos cansados al viento:
Soy Neptuno en su trono reinando en el ponto.
Desde aquí no se alcanza a escuchar el fragor de la olas,
pero puedo sentir en los labios sabor a salitre,
y en el rostro  el frescor de un millar de minúsculas gotas,
que tal vez conocieron un día las playas  de Ítaca.
He cerrado los ojos. Mis brazos abiertos son alas
para alzarme del mísero suelo
y llevarme en un vuelo hasta el sol,
 que a estas horas  se oculta  sangriento a poniente.
Liberado de grávidas fuerzas rastreras,
 me he sentido volar
como espíritu libre  de cargas y  penas,
y aletear como un viento divino
 sobre el caos primigenio y confuso del mar.
No recuerdo ninguna otra cosa después,
sólo mar y silencio,
sólo mar.

Ángel Sarroca

jueves, 1 de mayo de 2014

XXXIV- Lo que dijo el abuelo














A la edad  alcanzada por los grandes profetas,
aún el ánimo fuerte  y los hombros erguidos,
convocó el patriarca a sus seres queridos;
a su esposa y sus hijos, a sus nietos y nietas:

las  distintas estirpes, las familias  completas.
Hacia el fin del festejo, con los brindis cumplidos,
ordenó hacer silencio  con los brazos tendidos,
y en un sobrio discurso   de verdades escuetas,

pronunció unas palabras. Recordadlas ahora,
recordad para siempre las eternas verdades
Que en  su largo vivir  ejemplar corrobora;

recordad  que este mundo se quebró en dos mitades,
y que  a todos quisiera en la media en  que él mora;
que dos amores dieron principio a dos ciudades…

Ángel Sarroca


(Lo que dijo el abuelo en su nonagésimo aniversario  fue:

"Dos amores dieron principio a dos ciudades:
el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena;
y el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial.
La primera se gloría en sí misma;
la segunda se gloría en el Señor"

San Agustín
De civ. Dei, XIV, 28.)

domingo, 13 de abril de 2014

Olas de plata y azul: En respuesta….














"El Señor redimirá a Israel de todas sus angustias" (Sal 25)
(Do you hear the people sing…?)

¡Oh, capitán, mi capitán!

Yo no sé si el Señor llena hoy
de consuelos tus noches de redes vacías,
curando tus llagas, colmando tus días
mostrando la Gloria que habrá de venir

O si son tu morada las negras pinturas de Goya,
los hados funestos y los epitafios,
los clientes y jefes molestos y zafios,
y habitas los huertos de Getsemaní…

si has dejado enredados en mala cizaña,
-sic volvere parcas-
sangrientos de rabia,
jirones perdidos de tu alma

Yo no sé si el Señor duerme hoy
en tus pescas y en tus tempestades
calmando tus penas, velando tus males
soñando una aurora que tarda en surgir…

O si expulsas en versos tus negros poemas de Goya
De augurios, sepulcros y muertos,
caminos, canales y puertos.

si has dejado enredados en negras cizañas,
sangrientos de rabia,
sedientos de Gracia,
jirones perdidos de tu alma

Yo no sé si ahora son tus silencios presencia de Cristo
O apretando los dientes, forzando los nervios, aguantas,
en espera angustiosa de un día mejor
Yo no sé si ilumina tu senda una zarza que arde en la noche
O si buscas a tientas caminos con pasos inciertos
Forjando senderos, domando desiertos

No lo sé, y a pesar de mi estado,
no conozco los campos de Mordor
que pisan tus pasos de padre

¡Mas escucha, Israel!

Yo sí sé que el Señor calmará tempestades
Acallando a su Voz el rugido del mar
Romperá las cadenas de las Potestades
Arrastrando su Cruz en cortejo triunfal

Yo no sé si sentís el nacer de semillas brotando en la noche
Esa vida del Reino que crece a escondidas
Ese Reino que es ya, pero no todavía

Yo no sé si en la Luna adivinas un guiño de Madre
Si en el agua vislumbras el Agua que sacia
El que a un golpe de Gracia,
lo hará todo nuevo
Si en la luz ves la Luz que será Todo en todos,

Si presientes la Voz que te dice “Levántate y anda”
ese gallo que canta en la aurora anunciando Victoria
y también nuestra historia
será redimida

Y si es así
y es Verdad que hay un Dios
Que vendrá de entre vivos y muertos
Hoy es Don,
Creación,
Redención,
Pascua y Resurrección,
Epopeya sagrada que pide un final,

¡Alegría Perpetua, Príncipe de la Paz
Ten piedad de nosotros….y danos tu Verdad!


 Rafael Pou Díaz de San Pedro, LC




viernes, 28 de marzo de 2014

XXXIII- ¿Qué podría deciros?


Qué podría deciros ahora que veis que florece  la vida
como en marzo el almendro se viste de blanca esperanza?
¿Qué palabra decir que pudiera alumbrar vuestros pasos?
No conozco tampoco el camino  que hacemos:
el futuro es un mar que surcamos sin luces ni cartas.
Una fina llovizna de días
ha empapado mi vida sedienta de tiempo,
y a pesar del latir de los años,
no he logrado aprender a vivir todavía.
¿Qué  pudiera deciros ahora que os sirva mañana,
Si en el alba  brumosa  de cada jornada se anuncia  un enigma?
no conozco tampoco este largo camino que hacemos,
la experiencia  de vientos pasados ya es vana,
y a pesar de mi empeño,
no he sabido  aprender  a vivir todavía.
Cuando llegue el dolor o las dudas, las horas  amargas,
(Sigue siendo este valle un misterio  de rosas y espinas)
yo no sé si sabré aconsejaros,
o encontrar la palabra precisa que os brinde un consuelo;
pero nunca olvidéis que aunque a veces no sepa ayudaros,
estaré a vuestro lado hasta mi último aliento de vida .

Ángel Sarroca
28/03/2014

viernes, 31 de enero de 2014

XXXII- La jornada


Despierto como Lázaro en su tumba
del  sueño de  los justos,
urgido de una voz  inapelable
que al mundo de los vivos me reclama.
  Renuncio a la dulzura como Eneas
del tibio  lecho junto a Dido
y afronto así los altos sinos
 trazados por los dioses para mí.
 Cual Héctor dejo atrás los altos muros
que guardan la ciudad de Troya inexpugnable
portando mi mejor loriga
 y reto al que me ofende
a lucha a muerte en singular combate.
 Mi bronce muerde a los aqueos
 que ansiosos de fortuna y  gloria
quisieran adornar con mi cabeza
 clavada en una pica ensangrentada,
las jambas de sus tiendas .
 Y al cabo polvoriento y agotado,
triunfante de  mentiras y de engaños,
regreso como Ulises a Penélope,
buscando en  los caminos olvidados
 de mi Ítaca añorada,
 descanso merecido de otra noche,
que alguna vez habrá de ser
 por fin  eterna.

Ángel Sarroca

lunes, 20 de enero de 2014

XXXI- Que es un poema (un poema para Mati)


Si has podido escuchar  la cadencia
que late en mi pecho,
y  al unísono el tuyo sentías
 vibrar  en un eco,
si en un mar de palabras  y rimas
percibes mis sueños,
como el fondo entre límpidas aguas 
y tenues reflejos,
si al leerlo has sentido en tus labios
el roce de un beso,
y una intensa emoción te sorprende
brotando en tu seno,
por la luz de tus ojos, amada,
sabré  que un poema
palpita en mis versos.


Ángel Sarroca

viernes, 1 de noviembre de 2013

XXX- Yo mismo te lo di


Aquella noche mágica
de fugaces  estrellas  que estallaban
en  lluvia luminosa
anunciando un augurio indescifrable,
ya presentí , tal vez un sólo instante,
tu seña misteriosa.
En la otoñal mañana,
después de proclamada
La antigua profecía  irrevocable
que escruta el fin del tiempo y de la historia,
ungiste ya su frente con tu marca,
y yo entendí que él era para ti.
Por eso ayer no pude al fin negarme:
Yo mismo te lo di,
el alma dolorida y quejumbrosa,
 los ojos inundados por las lágrimas...
 No me lo arrebataste:
Herido el corazón,  el alma rota,
yo mismo te lo di.

Ángel Sarroca

jueves, 29 de agosto de 2013

XXIX- Escucha mis palabras


Y al cabo de los tiempos,
¿Dónde podré narrar lo que  viví?
¿A quien podré contar  que ayer vencí
las soledades de las tardes grises?
¿Donde cantar la luz que tu me diste,
 iluminando  el fresco amanecer
con un augurio de universos nuevos?
¿A quien diré que no fue sólo un sueño,
que había un horizonte de esperanza
tras cada atardecer
y que era verde mar como tus ojos?
Escucha mis palabras:
Escribo para ti
mis pobres versos rotos,
jirones desprendidos  de mi alma.

Ángel Sarroca

domingo, 28 de julio de 2013

XXVIII- Al pie junto a su lecho


Estaba acompañado
de esposa  y once hijos,
sus yernos y sus  nueras,
 sus nietos más mayores  y a su lado,
rezando un sacerdote, más que amigo,
 las súplicas postreras
 de su ritual romano.

Oraba la familia junto al lecho
rosario tras rosario,
prendido firme el suyo en  una mano
que alzaba si cesábamos el rezo;
ansiábamos con preces y con salmos
colmarle de  valor para el  camino,
tal vez como ya hicieran con sus santos
los fieles que asistieron a un martirio.

 ...Y su alma se negaba a  separarse
de la última de tantas
 reuniones familiares
 que tanto le gustaban.
(Fue la última de hogaño,
habrá nuevos encuentros  un mañana).

 Le estaban confortando
su esposa y once  hijos,
la Virgen con los ángeles y santos,
y al pie junto a su lecho Jesucristo.

Ángel Sarroca

sábado, 13 de julio de 2013

XXVII-El tiempo de la gloria


 Quizás lo que debía acontecer
 ya ha sucedido,
Y ahora queda sólo revivirlo,
con un regusto amargo de nostalgia.

Tal vez ya haya pasado
 el tiempo de la gloria
y ahora queda sólo recordarlo,
con un sueño agitado de delirios…

O dime entonces tú que no es así,
que aún queda una epopeya que escribir
detrás de cada aurora;

Dime que el tiempo de la dicha no ha pasado,
y aún hemos de vivir
 y degustar el néctar de la vida

Di que esta noche oscura
no es ya preludio de la noche eterna,
y que este verso es algo más que un epitafio.

Ángel Sarroca

sábado, 22 de junio de 2013

XXVI- Escuchando a Rimsky Korsakov


Su voz de terciopelo de suave y dulce acento
se engarza en los arpegios de un mágico violín;
un arpa evoca olas en un vaivén sin fin:
La hermosa Sherezade está contando un cuento.

Simbad recorre el mar con todo el trapo al viento
de vuelta hacia Bagdad, portando su botín;
hay fiesta en un palacio con danzas y un festín,
y un preso ifrit se queja con  lánguido lamento.

Hermosa Sherezade,   tu ingenio te ha salvado,
cautivo de tu encanto con lazo tan sutil,
el cruel sultán Shahriar te escucha embelesado;

el alba ya se anuncia en rosa sobre añil,
el rey debe marcharse, el cuento no ha acabado,
y así pasa una noche y pasan otras mil.

Ángel Sarroca 


lunes, 17 de junio de 2013

XXV- En el Principio














Un punto nada más, un solo centro
infinitesimal, en un instante
en el que aún el tiempo no existía;
el universo entero palpitante
en un nodo, no más que un pensamiento;
una chispa de amor  que fulminante
hace estallar en ser  una palabra
tan llena de existencia, tan brillante,
que es toda la materia y la energía;
que fija exactamente la constante
que rige  cada enigma de la ciencia;
un verbo nada más, que fue bastante
a dar a un punto solo la potencia
de todo un Universo exuberante.

Ángel Sarroca